miércoles, 6 de enero de 2016

Resumiendo el 2015

Resumiendo el 2015 PARTE I

-I-

Los primeros meses del año nunca son mis preferidos en cuanto a música se refiere.
En los años que tengo siguiendo al Pollo, los conciertos a los que voy comienzan en Mayo y el 2015 no fue la excepción.

Mi primer concierto fue una excelente presentación. La Big Band de Maracaibo, y Rafael “Pollo” Brito se unieron para regalarle a toda el Aula Magna de la URU un concierto simplemente hermoso.

Este concierto tuvo algunas particularidades bastante emocionantes, directamente desde la capital, llegó quien considero la mejor seguidora que tiene el Pollo (No, NO SOY YO), su nombre es Ana María Vivas, tiene unos poquitos años más que yo, pero menos kilos jajaja, no sinceramente: Ana es con quien estoy segura que el Pollo siempre tendrá quien lo aplauda cuando yo no estoy en los conciertos, me alegro cada vez que ella asiste a un concierto, como si fuera yo quien lo viviera.

Tenemos muchas cosas en común: Ambas amamos la música y la consideramos la mejor manera para sanar. Ambas somos bien romanticas y rockoleras y lloronas por encima de todo. Ambas somos fanáticas de la buena música y apostamos por el talento de Venezuela. Y sobretodo ambas amamos al Pollo, aunque ella no sea salida como yo. Ana es un ser humano maravilloso, es madre, trabajadora y como toda Venezolana siempre tiene una sonrisa para quienes la rodean. Decidió venir a Maracaibo junto a dos amigas más a quienes también les tengo aprecio, para vivir un concierto con un nivel de producción y compromiso bastante elevado.

Por otra parte, justo el día antes del concierto, otra seguidora del Pollo, mejor conocida como “PolloNovia” me escribió porque el Pollo le había ofrecido una entrada si llegaba a Maracaibo -Y no, no es una usurpadora jajajajaja, yo la conozco, y usa ese sobrenombre porque también sigue la carrera de Rafael-

María José no lo dudó, movió cielo y tierra, con sacrificios y algunas pequeñas locuras, llegó a Maracaibo para estar en el concierto. Sin dudas le ofrecí mi casita para que pasara la noche. Era lo menos que podía hacer al ver todo lo que estaba haciendo para lograr venir, además yo sé lo que se siente, no la podía dejar morir.

Como si fuera poco, llegado el día del concierto, me contactó el manager del Pollo, mi queridísimo José Luis Roche, para decirme que tenía una entrada  de cortesía para mí, como ya yo tenía entrada me dije a mi misma: Mi misma, pregúntale si tú puedes regalársela a alguien más, y así lograr que otra fanática más disfrute ese concierto, y así lo hice. El me dijo que sí, así que llamé a otra PolloFan confirmada, llamada Ángela, y le di la noticia de que tenía una entrada.

Se podrán ustedes imaginar ese poco de mujeres juntas aunque no revueltas, un arroz con mango de ciudades jajaja. Todas suspirando emocionadas por el mismo hombre. Del concierto es poco lo que voy a decir, por que como la gran mayoría de los conciertos en los que está el Pollo, desde la primera canción, hasta el último tema, fue estupendo. En Maracaibo la Big band está haciendo espectáculos con calidad de exportación, y si a eso le sumamos el talento de Rafael, no hay manera de que las cosas salgan mal.

Todo el combo, con un poquito de paciencia, y la ayuda de Roche por supuesto, logramos entrar al camerino y tomarnos algunas fotos con el Pollo. Y esa noche llegué a mi casa con la certeza de haber visto sonreír a algunas otras que sienten el corazón acelerado como yo, cuando tienen a su ídolo de frente, con los brazos abiertos y una sonrisa que no falla.





-II-

Después de la Velada inolvidable –así se llamó el concierto con la Big band- viví uno de mis dos momentos preferidos del 2015 con el Pollo. Con un poquiiito de esfuerzo -mentira fue bastante, pero no importa- logré ir a un concierto, que sinceramente, si me lo hubiese perdido, de corazón hubiese llorado mucho.

De la mano del párroco de la Basílica de la Chinita el padre Eleuterio Cuevas, Ronald Borjas, Sentimiento Nacional y Rafael “Pollo” Brito, se unieron para hacer un “Ofrenda de amor”, un evento totalmente a beneficio de las obras de la parroquia. Los tres talentos, decidieron retribuirle a la Virgen de Chiquinquirá una pequeña parte de las bendiciones que los rodean.

El Pollo vino a Maracaibo con toda su orquesta, su asistente y su manager, el repertorio fue una mezcla entre las canciones del Homenaje a Tito Rodríguez, Gaitas zulianas, y algunos boleros. Fue el último de los tres pautados. Pero sucedió algo mágico. Llegada la medianoche, y en medio del repertorio del Pollo, apagaron todas las luces, el Pollo salió de escena para lo que el público  -incluyéndome- pensábamos que sería un cambio de vestuario.

Aunque no estábamos equivocados del todo, que clase de cambio. Con la sala con apeeenitas un rayito de luz, el lado izquierdo del gran saló del hotel Intercontinental, se encendió una luz, acompañada solo por la voz del Pollo que rezaba: “Todo era humilde y precario pero en el ambiente espeso, flotaban mansos los rezos de aquellas almas que a diario” Mientras se colaba la imagen de la Virgen de Chiquinquirá en brazos de los servidores de María.

Transcurrieron apenas segundos para que los presentes entendieran que estaba sucediendo. Teníamos en vivo y directo la tablita con la imagen de nuestra patrona, y como si esto fuera poco la acompañaba la maravillosa voz de Rafael.

Para todos los Marabinos, el fervor Mariano es algo que no se puede ocultar, todo el mundo se levantó de sus asientos.

Ya con las luces encendidas, resaltaban dos cosas: la virgen María repleta de flores siendo aplaudida por todos los presentes, y un Pollo Brito, vestido de blanco de pies a cabeza, portando el traje de “Servidor de María” y con la voz entrecortada, haciendo su mejor esfuerzo para cantarle a la Virgen.

El público no podía ocultar su emoción, el Pollo tampoco. Para nadie es un secreto, el gran amor que le tiene a la virgen María, bajo distintas advocaciones. El Pollo es Mariano, confía en ella como la madre de Dios, y siempre que puede, le agradece tantas cosas buenas de la mejor manera que sabe, con su canto.

El pollo cantó la elegida, acompañado por gaiteros como Ramir Salazar y Humberto Sánchez, mejor conocido como el Ovejo. El público estuvo todo ese tiempo de pie. El Pollo no pudo evitar que se notara la emoción que sentía, su voz que quebraba.

Algún par de gaitas más sonaron, pero eso no es todo. En plena “serenata” a la Virgen Chinita, el padre Eleuterio Cuevas subió al escenario, y le regaló al  Pollo lo que sé que será un recuerdo que atesorará por el resto de su vida. Entre la seriedad y el sentido del humor que lo caracteriza, Eleuterio, entregó al Pollo una placa como reconocimiento de su participación en el concierto, y como si eso fuera poco, le hizo entrega, de un botón que data de 1942, considerado parte de las reliquias de la virgen. Botón que fue entregado en la ceremonia de coronación de la Virgen de Chiquinquirá y que decidieron sería descontinuado de los tesoros de la Virgen para en palabras del padre: Ser entregado a un hijo fiel de María”

Como fanática, creyente hasta los tuétanos de la Chinita, no puedo explicar muy bien lo que sentía mientras veía e intentaba grabar  ese momento mientras las lágrimas me ganaban. No me cabía en el pecho tanto orgullo, y tanta felicidad por imaginar cuan emocionado y halagado tenía que sentirse el  Pollo, su cara fue todo un poema, y en ese momento los sacrificios que hice para comprar mi entrada, se convirtieron en NADA.

El concierto terminó con la promesa de volver a organizar otro, cuando bajé para conseguirme con ellos en el espacio que servía como camerino lo ví, todo vestido de blanco, mostrándole a alguien más el botón, con una cara de felicidad que me sacó una sonrisa. Decidí seguir derecho y saludar a Giselle y Andrés dos de los hijos del Pollo, a Dani y a Roche.  Cuando me acerqué a Dani, ella tenía la placa que le habían otorgado al Pollo, al verla solo pude quedar mirándola fijamente, tomarle una foto para guardarla en mis archivos, y comenzar a llorar de emoción, aunque no quería. Giselle se dio cuenta y solo me decía que no llorara, tan bella jajaja. Tengo que aceptar que yo  soy biiien jevita y llorona. Y todo lo que tiene que ver con el Pollo, y la religión me afloja el guarapo en 3…2…1. Así que podrán imaginarse una mezcla de ambos.

Cuando el Pollo se desocupó y me vio, me abrazó y me regaló una sonrisa, yo no lo pude evitar, mis ojos volvieron a aguaraparse, y los de él también. Me mostró su botón, cual niñito orgulloso y yo solo pensaba que lo tenía muy bien ganado. Tengo mi foto con el servidor de María y me fui a  mi casa con el alma llena de orgullo y felicidad.


Placa de reconocimiento.






2 comentarios:

  1. Wwwooowwww... una descripción tal cual sucedió casa episodio, pero cabe destacar mi sonoro grito al recibir la llamada de esta compkice señorita que desinteresadamente me escogió para poder disfrutar de mi precioso y exitoso Pollo! Una vez mas, graciàs Rosita!!!

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  2. Bello mi Rosita, hermosas palabras como siempre. Y se que como yo, todas nosotras haríamos los esfuerzos una y mil veces si la recompensa es el cariño e indudable talento de nuestro Pollo. Besos y mil gracias!

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